viernes, 27 de marzo de 2015

Entre regalos, lazos, y libros

Recuerdo que cuando pequeño, hace mucho tiempo atrás, me regalaban cosas muy bonitas, lleno de lazos, forrados con papel de alta calidad, ya antes de abrir el regalo, disfrutaba mucho de la sensación de la sorpresa, tratando de adivinar a través de la forma, el contenido del regalo. Cuando el bulto era flojo y suave, sabia que era algo de ropa, y no era mi preferido, en cambio mientras mas pesaba y mas rígido, suponia que me iba a gustar. Hubieron uno o dos que me llamaron la atención especialmente, en una ocasión, una tía me regaló un album de fotos vacío, en la portada se veían dos niños, una niña y un niño asomando la cabeza desde dentro de una carpa, y en medio de las dos carpas, estaba sentado un perro collie mirando hacia el frente; mi tía toma el album, me lo entrega y me dice: este eres tu, y esta es tu hermana, cosa que me confundio mucho, porque no recordaba haber estado en ese campamento y la verdad, no me parecía mucho al muchacho de la foto, tendría yo alrededor de 6 o 7 anos, y no sabia porqué los adultos tendían a mentir de manera indulgente, como si me fuera a gustar mucho ser alguien en la portada de un album de fotos... en otra ocasión, me regalaron un libro, uno de los mejores regalos, era una edicion a color e ilustrada de Los Tres Mosqueteros, al abrirlo, puedo recordar el olor fuerte, dulce, penetrante del libro nuevo, desde entonces, al abrir un libro lo primero que hago es olerlo, y por ahí puedo intuir la calidad del papel, de la impresion, y saber si fueron cuidadosos en todos los detalles de la elaboración del mismo. Ese libro, hasta hace poco estaba en casa de mis padres, con algunas páginas rasgadas, un trazo de lápiz o color en sus páginas, supongo que alguno de mis hermanitos le dio otro uso, me hubiese gustado recuperarlo, significaba para mi, el inicio del amor a la lectura y a darle vuelo a la imaginación. Otro libro que llegó en casa hace mucho tiempo se llamaba: Mis historias bíblicas, era un librito dorado, que los testigos de jehová editaron para los mas pequeños de la casa, y aunque en casa nadie era religioso, este ejemplar me lo regalaron, quizás lo compraron por complacer a algún amigo o vendedor, aun recuerdo las magníficas ilustraciones, la portada dura dorada con letras repujadas en escarlata, ese fue mi primer acercamiento a la biblia, a corta edad comence a ser critico con todo lo que leia, a hacer preguntas, muchas cosas no encajaban en todo lo que la historia nos contaba, y hasta hoy, aun hoy en dia, cuando escucho o leo algo, siempre me gusta investigar, corroborar con otras fuentes, comprobar, antes de ingresarlo a mi sistema de creencias. Siempre agradeceré ese regalo de los Tres mosqueteros, aunque ahora que lo recuerdo, nunca he regalado nada a esa persona que me dio ese libro, creo que es hora de devolver un poco de lo tanto que he recibido.