Recuerdo que cuando pequeño, hace mucho tiempo atrás, me regalaban cosas muy bonitas, lleno de lazos, forrados con papel de alta calidad, ya antes de abrir el regalo, disfrutaba mucho de la sensación de la sorpresa, tratando de adivinar a través de la forma, el contenido del regalo. Cuando el bulto era flojo y suave, sabia que era algo de ropa, y no era mi preferido, en cambio mientras mas pesaba y mas rígido, suponia que me iba a gustar. Hubieron uno o dos que me llamaron la atención especialmente, en una ocasión, una tía me regaló un album de fotos vacío, en la portada se veían dos niños, una niña y un niño asomando la cabeza desde dentro de una carpa, y en medio de las dos carpas, estaba sentado un perro collie mirando hacia el frente; mi tía toma el album, me lo entrega y me dice: este eres tu, y esta es tu hermana, cosa que me confundio mucho, porque no recordaba haber estado en ese campamento y la verdad, no me parecía mucho al muchacho de la foto, tendría yo alrededor de 6 o 7 anos, y no sabia porqué los adultos tendían a mentir de manera indulgente, como si me fuera a gustar mucho ser alguien en la portada de un album de fotos... en otra ocasión, me regalaron un libro, uno de los mejores regalos, era una edicion a color e ilustrada de Los Tres Mosqueteros, al abrirlo, puedo recordar el olor fuerte, dulce, penetrante del libro nuevo, desde entonces, al abrir un libro lo primero que hago es olerlo, y por ahí puedo intuir la calidad del papel, de la impresion, y saber si fueron cuidadosos en todos los detalles de la elaboración del mismo. Ese libro, hasta hace poco estaba en casa de mis padres, con algunas páginas rasgadas, un trazo de lápiz o color en sus páginas, supongo que alguno de mis hermanitos le dio otro uso, me hubiese gustado recuperarlo, significaba para mi, el inicio del amor a la lectura y a darle vuelo a la imaginación. Otro libro que llegó en casa hace mucho tiempo se llamaba: Mis historias bíblicas, era un librito dorado, que los testigos de jehová editaron para los mas pequeños de la casa, y aunque en casa nadie era religioso, este ejemplar me lo regalaron, quizás lo compraron por complacer a algún amigo o vendedor, aun recuerdo las magníficas ilustraciones, la portada dura dorada con letras repujadas en escarlata, ese fue mi primer acercamiento a la biblia, a corta edad comence a ser critico con todo lo que leia, a hacer preguntas, muchas cosas no encajaban en todo lo que la historia nos contaba, y hasta hoy, aun hoy en dia, cuando escucho o leo algo, siempre me gusta investigar, corroborar con otras fuentes, comprobar, antes de ingresarlo a mi sistema de creencias. Siempre agradeceré ese regalo de los Tres mosqueteros, aunque ahora que lo recuerdo, nunca he regalado nada a esa persona que me dio ese libro, creo que es hora de devolver un poco de lo tanto que he recibido.
Todo en Serio nada en broma
viernes, 27 de marzo de 2015
sábado, 15 de diciembre de 2012
No les ha pasado que?
¿No te ha pasado que? - Protagonista de Pelicula
No les ha pasado que a veces nos ponemos a pensar que la vida es una pelicula? Y no hablo en sentido figurado para nada. Siempre me he imaginado mi vida como parte de una escenografía de cine, donde todos actúan para mí. Recuerdo que mi primera teoría, como a los 11 años fue que yo era el rey del planeta, o de otro planeta, pero que me habían dejado en la tierra, con mis padres terrestres para protegerme. Claro, esta teoría fue descartada más adelante en el liceo, cuando un carajito más grande que yo y mi persona nos enfrentamos en una pelea donde mordí el polvo, y sin embargo nadie lo castigó, y no desapareció misteriosamente, ahí comprendí que yo era otro simple mortal, y mi película trataba sobre otra cosa.
Recuerdo con nostalgia una película china llamada Las 7 Palmas de Yulai, que en Venezuela transmitieron creo que a mediados de los 80’s y me dije: Claro, si ellos pueden sacar rayos por las manos, yo también. Así que me ponía a practicar a diario, horas y horas haciendo los movimientos de los chinos de la película, y metía la mano y doblaba los codos y torcía los dedos, impulsando las palmas hacia adelante, pero los rayos no salían, al principio creía que los rayos eran invisibles, pero luego me convencí de que no tenía ese poder, bueno si lo tenía, pero necesitaba un maestro Yulai que me enseñara.
Como extraño aquellos años
donde todo era más fácil como cerrar los ojos y soñar con salvar el mundo y luchar contra Terminator o contra la Matrix, salir con tus amigos a caminar por el bosque a ver el cadáver de un sujeto a las orillas de las vías del tren como en Stand by me, pensar que estas en el Titanic y debes salvarte de la inundación, esconderte de los nazis y salvar a tu hijo en La Vida Es Bella, sufrir las torturas del Orgazmatron de Woody Allen en Sleeper, las películas nos invitan a un mundo imaginario donde todo es posible y nos hace anhelar traernos esa magia a nuestra vida. Pero seamos serios, hay que crecer y madurar, darnos cuenta de que esas cosas que vemos en las películas que nos hacen soñar y creer que todo es posible, no son así, la verdad es muy diferente y a veces no hay finales felices, tenemos que trabajar, pagar las tarjetas de credito, salir corriendo para no llegar tarde, pagar la luz, llevar los niños a la escuela, discutir con el jefe, ir al dentista, visitar a los suegros.
Bueno los dejo, mi perro Newton me espera en el DeLorean estoy trabajando con un amigo científico en una ecuación para ver si podemos viajar este fin de semana a ver a mis hijos en el futuro….
Escrito por: Carlos Contreras.
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